Resumen
La inestabilidad de suelos por erosión hídrica constituye una amenaza crítica para asentamientos humanos en contextos urbanos vulnerables. Esta investigación tuvo como objetivo establecer una propuesta de educación ambiental como medio de transformación para las comunidades adyacentes a las cárcavas ubicadas en la cuenca alta del río San Rafael, Ciudad Bolívar, Estado Bolívar. Bajo un paradigma sociocrítico y enfoque mixto, se aplicó un cuestionario estructurado a 50 hogares seleccionados mediante muestreo aleatorio simple, ubicados en rangos de peligro extra crítico (0-4 m) y muy crítico (5-12 m) respecto al farallón. Los resultados evidenciaron que el 100% de los encuestados reportó incremento de enfermedades vectoriales, severas deficiencias en servicios públicos y ausencia histórica de programas de educación ambiental. El 78% manifestó no estar dispuesto a reubicarse pese a conocer el riesgo, asociado a limitaciones económicas estructurales. Se diseñó un Plan de Acción fundamentado en desarrollo endógeno y pedagogía crítica, estructurado en cuatro ejes estratégicos. Se concluye que las cárcavas representan una crisis humanitaria que trasciende lo geológico, requiriendo intervenciones integrales que articulen educación ambiental, participación comunitaria y políticas públicas de reubicación habitacional.
Palabras clave: Educación ambiental, cárcavas, desarrollo endógeno, vulnerabilidad socioambiental, gestión de riesgos.
1. Introducción
La erosión hídrica y la consecuente formación de cárcavas representan uno de los procesos geodinámicos más destructivos en contextos urbanos tropicales. A nivel global, la inestabilidad de suelos provocada por este fenómeno amenaza la sostenibilidad ambiental y la integridad de asentamientos humanos, particularmente en regiones donde el crecimiento urbano desordenado excede la capacidad de planificación territorial (Arguello, 2004).
En Venezuela, este problema se ha agudizado de forma desmesurada en las últimas décadas. En este sentido, Ciudad Bolívar se perfila como una de las capitales más vulnerables del país, registrando más de 150 cárcavas en su perímetro urbano. Estas zonas de alto riesgo están habitadas mayoritariamente por familias de bajos recursos económicos que carecen de opciones habitacionales seguras, configurando un escenario de vulnerabilidad multidimensional donde confluyen factores geológicos, sociales, económicos y sanitarios (Campos & Peraza, 2005).
En este orden de ideas, el crecimiento desordenado, la anarquía en el desarrollo urbano y la impermeabilización de extensas superficies mediante asfalto, cemento y zinc saturan la capacidad de infiltración del agua de lluvia, generando escorrentías masivas que aceleran el avance retrocedente de los barrancos (Bravo & Pinedas, 1997). En la cuenca alta del río San Rafael, esta problemática ha configurado un escenario de zozobra permanente para las comunidades adyacentes, donde el colapso del terreno ha destruido calles, redes de servicios esenciales e infraestructuras habitacionales.
Frente a este panorama, la respuesta institucional ha sido limitada, concentrándose casi exclusivamente en costosas obras de ingeniería civil en las cabeceras, con evidente desatención al diagnóstico socioambiental integral y a la concientización ciudadana. La falta de articulación comunitaria y el desconocimiento en materia de educación ambiental transformadora perpetúan prácticas antrópicas inadecuadas, como el uso de los farallones como botaderos de basura, agravando el ciclo de degradación ecológica y vulnerabilidad social (Palella & Martins, 2005).
Tomando en consideración lo planteado, la presente investigación se fundamenta en el paradigma sociocrítico, el cual trasciende no solo la descripción de la realidad y exige que la producción de conocimiento se realice desde la autorreflexión y el análisis de las transformaciones sociales (Ramírez, 2004). Desde esta perspectiva, se asume que la educación ambiental constituye un medio estratégico para empoderar a las comunidades organizadas, dotándolas de capacidades técnicas y organizativas para diagnosticar y mitigar los riesgos territoriales desde adentro, en consonancia con las directrices del desarrollo endógeno.
El objetivo general de esta investigación fue establecer una propuesta de educación ambiental como medio de transformación para las comunidades adyacentes a las cárcavas ubicadas en la cuenca alta del río San Rafael. Para ello, se plantearon como objetivos específicos: identificar los problemas socioambientales generados por las cárcavas, determinar las acciones de educación ambiental previamente realizadas, detectar el nivel de conocimiento de los habitantes sobre las consecuencias de habitar en áreas de riesgo y diseñar una propuesta pedagógica orientada a la transformación ambiental y social del entorno.
2. Marco Teórico y Conceptual
2.1. Dinámica Geotécnica de las Cárcavas
Las cárcavas, denominadas en la literatura internacional como badlands, son zanjas o canales profundos originados por intensa erosión hídrica en materiales no consolidados de la superficie terrestre (Arguello, 2004). Su evolución tridimensional —vertical, longitudinal y lateral— depende de factores físicos como la pendiente y la litología local, donde las capas arenosas facilitan la remoción masiva frente a las arcillas cohesivas que presentan mayor resistencia.
Ameneiro y Álvarez (2004) señalan que el avance retrocedente de las cárcavas responde a un proceso dinámico donde la acción del agua de escorrentía socava la base de los taludes, provocando deslizamientos por gravedad que amplían progresivamente la huella erosiva. En contextos urbanos, este proceso se acelera por la intervención antrópica: la impermeabilización del suelo reduce la infiltración, aumenta el caudal de escorrentía y concentra el flujo hídrico en puntos críticos de los farallones (Campos & Peraza, 2005).
Bravo y Pinedas (1997) expresan que, en Ciudad Bolívar, la litología predominante en la cuenca alta del río San Rafael está compuesta por secuencias de arenas y limos con intercalaciones arcillosas, materiales que presentan baja cohesión y alta susceptibilidad a la erosión hídrica. Esta condición geológica, sumada a la pendiente pronunciada de los taludes, convierte a la zona en un territorio de alto riesgo geotécnico donde la intervención humana actúa como catalizador del proceso erosivo.
2.2 Teoría del Desarrollo Endógeno
El desarrollo endógeno se concibe como una estrategia a largo plazo que busca optimizar las capacidades internas de una localidad. Transciende el enfoque puramente económico para priorizar el bienestar humano, la inclusión social y la estabilidad ecológica sustentable de las comunidades afectadas (Palella & Martins, 2005). Desde esta perspectiva, el desarrollo no se impone desde afuera, sino que emerge de las potencialidades y recursos propios del territorio, articulando saberes locales con conocimientos técnicos y científicos.
En el contexto venezolano, esta aproximación está en concordancia con los principios constitucionales establecidos en el Artículo 127 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), que consagra el derecho y el deber individual y colectivo de disfrutar de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado.
Resulta importante destacar, que autores como Ramírez (2004) enfatiza que el desarrollo endógeno requiere de procesos participativos donde las comunidades asuman un rol protagónico en la identificación de problemas, la toma de decisiones y la ejecución de acciones transformadoras. Esto implica necesariamente la implementación de estrategias educativas que fortalezcan las capacidades locales y promuevan una conciencia crítica sobre la relación entre prácticas cotidianas y dinámicas ambientales.
2.3 Interacción Social y Educación Ambiental
Las pautas de comportamiento, creencias y rutinas organizacionales de los habitantes constituyen la red fundamental para agenciar los cambios ambientales necesarios en su propio espacio cotidiano (Palella & Martins, 2005). La educación ambiental, desde un enfoque transformador, no se limita a la transmisión de información técnica, sino que busca reorientar valores, generar conciencia ecológica comunitaria e integrar redes institucionales que sostengan procesos de cambio sostenibles en el tiempo.
Ameneiro y Álvarez (2004) afirman que la falta de conocimiento sobre las consecuencias multidimensionales de habitar en áreas de riesgo conduce a prácticas antrópicas inadecuadas que potencian la degradación ambiental. La educación ambiental, en este sentido, actúa como un medio para romper el ciclo de desinformación y vulnerabilidad, empoderando a las comunidades para que se conviertan en agentes activos de la transformación de su entorno.
3. Metodología
El estudio se fundamentó en el paradigma sociocrítico, el cual trasciende no solo la descripción de la realidad y exige que la producción de conocimiento se realice desde la autorreflexión y el análisis de las transformaciones sociales, ofreciendo respuestas prácticas a los problemas de los grupos vulnerables (Palella & Martins, 2005). Este paradigma resulta especialmente pertinente para abordar problemáticas socioambientales donde los actores comunitarios son tanto objeto como sujeto de la investigación.
Se implementó un enfoque mixto, bajo la modalidad de Proyecto Factible, sustentado en una investigación de diseño de campo y de nivel descriptivo e interpretativo (Ramírez, 2004). Esta modalidad permitió recopilar datos directos de la realidad en su ambiente natural, sin manipulación de variables, y diseñar una propuesta de intervención fundamentada en los hallazgos empíricos.
La población de referencia estuvo constituida por 70 hogares localizados en los márgenes de los sistemas de cárcavas de la cuenca alta del río San Rafael, abarcando los sectores: Angostura I y II, Angosturita I y II, Llano Alto, Luchita, Trinidad I y II, Peñón Negro y Moreno de Mendoza (Campos & Peraza, 2005). Se aplicó un muestreo probabilístico al azar simple, seleccionando una muestra representativa de 50 hogares en condición de máxima vulnerabilidad geotécnica (5 hogares por cada uno de los 10 sectores involucrados). Los hogares seleccionados respondieron a los rangos de peligro oficiales del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente: condiciones Extra Críticas (proximidad al farallón de 0 a 4 metros) y Muy Críticas (de 5 a 12 metros), según la clasificación establecida por Bravo y Pinedas (1997).
Se empleó la observación directa presencial para contrastar las condiciones de la infraestructura y el entorno (Ameneiro & Álvarez, 2004). Como instrumento principal de vaciado se diseñó y validó un cuestionario estructurado tipo encuesta, integrado por 15 ítems cerrados con opciones dicotómicas (Sí/No), categorizados en tres dimensiones e indicadores: problemas socioambientales, acciones previas de educación ambiental y conocimientos sobre riesgos. El instrumento fue sometido a juicio de expertos para garantizar su validez de contenido y se aplicó una prueba piloto para evaluar su confiabilidad. La aplicación del cuestionario se realizó mediante entrevistas cara a cara en los domicilios de los encuestados, asegurando la participación voluntaria y el consentimiento informado de los jefes de hogar (Palella & Martins, 2005).
4. Resultados y Discusión
El procesamiento estadístico reveló una realidad socioambiental alarmante que justifica la urgencia de una intervención educativa y estructural. Vale la pena acotar, que en el ámbito de la salud pública, el 100% de los jefes de hogar encuestados afirmó categóricamente que las enfermedades han aumentado en su núcleo familiar desde que se asentaron cerca de las cárcavas. La proliferación de patologías como el dengue y el paludismo está directamente ligada al estancamiento de aguas y focos de contaminación en los barrancos, coincidiendo con lo documentado por Ameneiro y Álvarez (2004) en estudios previos sobre el sistema de cárcavas del barrio Santa Eduviges.
El análisis de los indicadores habitacionales demostró que las viviendas han sufrido graves daños estructurales —fisuras, desplome de paredes— debido al avance retrocedente del terreno (Bravo & Pinedas, 1997). Adicionalmente, el 100% de la muestra reportó deficiencias severas en el acceso regular al servicio de agua potable por tuberías y fallas críticas en la red eléctrica. La inestabilidad geológica imposibilita la instalación técnica segura de redes formales de servicios blancos y servidos, generando un círculo vicioso de precariedad habitacional (Campos & Peraza, 2005).
En lo referente a la gestión de desechos sólidos, un alto porcentaje de la muestra reconoció que, ante la ausencia de un sistema óptimo de recolección de basura urbana, las cárcavas son utilizadas frecuentemente por la comunidad como botaderos públicos de desperdicios. Este hábito antrópico acelera el peso sobre las laderas, obstruye los drenajes naturales y propicia derrumbes imprevistos durante la temporada de lluvias, tal como lo advierten Arguello (2004) al analizar la dinámica de cárcavas en medios urbanos.
Por otro lado, la encuesta evidenció una ruptura severa en los canales de comunicación entre el Estado y el tejido comunitario. La mayoría de los habitantes mencionaron que las juntas comunales de sus respectivos sectores no les han provisto de información técnica o preventiva sobre las consecuencias de habitar en el área. De manera homóloga, manifestaron no haber recibido talleres, planes de contingencia u orientaciones de emergencia por parte de la alcaldía, la gobernación o Protección Civil en caso de un deslizamiento o colapso inminente de los farallones (Palella & Martins, 2005). Asimismo, los pobladores confirmaron la ausencia histórica de alternativas de reubicación habitacional por parte de las carteras estatales competentes, a pesar de que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) establece el deber del Estado de garantizar un hábitat seguro y digno para todos los ciudadanos.
Respecto al nivel de conocimiento, el 74% de los encuestados confesó que antes de construir o adquirir sus viviendas desconocían por completo los riesgos geofísicos que implicaba la cercanía a una cárcava activa. Solo un 26% era consciente del peligro, lo que demuestra un vacío histórico de educación ambiental en la región (Ameneiro & Álvarez, 2004). Este hallazgo es consistente con las observaciones de Arguello (2004), quien señala que la falta de planificación preventiva es un factor determinante en la ocupación de áreas de alto riesgo en ciudades venezolanas.
Uno de los hallazgos más complejos radica en que el 78% de los habitantes declaró que, aun si las autoridades regionales emitieran una orden formal de desalojo por alta peligrosidad, no estarían dispuestos a abandonar sus hogares. Coherentemente con esto, el 70% afirmó que no tiene la posibilidad de marcharse por sus propios medios. El factor determinante es la pobreza estructural; al ser familias de escasos recursos, carecen de capital económico para adquirir viviendas en zonas seguras, asumiendo el riesgo latente como única opción de supervivencia (Bravo & Pinedas, 1997).
Los resultados demuestran que el avance de las cárcavas en la cuenca alta del río San Rafael dejó de ser un problema netamente geológico para convertirse en una crisis humanitaria y social (Campos & Peraza, 2005). Se confirma que la intervención humana acelera la degradación del suelo tropical. La inacción institucional y el vacío pedagógico generan un círculo vicioso: a mayor desinformación, peores prácticas antrópicas, lo que incrementa exponencialmente el riesgo geotécnico y sanitario (Palella & Martins, 2005). La inamovilidad de las familias ante el riesgo inminente no responde a negligencia voluntaria, sino a la falta de recursos económicos para adquirir alternativas habitacionales (Ramírez, 2004). Este hallazgo cuestiona los enfoques tecnocráticos que reducen la gestión de riesgos a obras de ingeniería, ignorando las dimensiones sociales y económicas que condicionan la vulnerabilidad de las comunidades (Arguello, 2004).
5. Propuesta de Educación Ambiental
Para dar solución a los nudos críticos detectados, se diseñó la propuesta denominada “La educación ambiental como medio para la transformación de las comunidades adyacentes a las cárcavas de la cuenca alta del río San Rafael”. Fundamentada en el modelo sociocrítico y el desarrollo endógeno, busca reorientar valores, generar conciencia ecológica comunitaria e integrar redes institucionales que promuevan procesos de cambio sostenibles en el tiempo. La propuesta se estructura en un Plan de Acción organizado en cuatro ejes programáticos que responden directamente a las dimensiones problemáticas identificadas en el diagnóstico comunitario.
El primer eje, denominado Formación y Capacitación Comunitaria, está orientado a fortalecer los conocimientos técnicos y organizativos de los habitantes sobre la dinámica de las cárcavas, los riesgos asociados y las prácticas de mitigación. Se propone la realización de encuentros comunales con participación de especialistas del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, la Alcaldía y la Gobernación (Campos & Peraza, 2005). Estos espacios deben incorporar metodologías participativas que valoren los saberes locales y promuevan la construcción colectiva de conocimiento (Palella & Martins, 2005), incluyendo la creación de centros específicos como viveros y campos de trabajo que articulen la teoría con la acción transformadora en el territorio.
El segundo eje, Coordinación Pedagógica Interinstitucional, busca establecer alianzas estratégicas con las escuelas locales para incorporar contenidos de educación ambiental en los currículos formales e informales. Se propone la implementación de talleres ocupacionales en monitoreo ambiental que capaciten a jóvenes y adultos en técnicas de observación, registro y análisis de la evolución de las cárcavas (Arguello, 2004). Esta dimensión responde directamente al vacío formativo identificado en la investigación, y exige la articulación de entes públicos, juntas comunales y especialistas del área para garantizar la calificación técnica de los participantes.
El tercer eje, Concienciación y Sensibilización Ambiental, se enfoca en desarrollar programas de comunicación que visibilicen el impacto socioambiental de las prácticas antrópicas inadecuadas. Incluye campañas de recolección selectiva de residuos que promuevan el reciclaje y la erradicación de vertederos satélites en las fosas (Ameneiro & Álvarez, 2004). La concienciación se concibe como un proceso continuo que trasciende la transmisión de información para incidir en valores, actitudes y comportamientos (Ramírez, 2004). Para ello, se diseñan programas específicos sobre el impacto socioambiental y jornadas de divulgación que involucren a organizaciones de base y ministerios, utilizando material educativo y tecnológico accesible.
El cuarto eje, Voluntariado Ambiental Comunitario, propone la conformación de brigadas ecológicas integradas por habitantes de los sectores involucrados, responsables de ejecutar jornadas de conservación, reforestación de laderas y monitoreo participativo del avance de las cárcavas (Bravo & Pinedas, 1997). Este eje busca consolidar una red de actores locales comprometidos con la sostenibilidad de su entorno, en consonancia con los principios del desarrollo endógeno (Palella & Martins, 2005). Las campañas ejecutadas por estos voluntariados incluyen charlas y conferencias de sensibilización, así como jornadas prácticas de conservación que materialicen la conciencia ambiental en acciones concretas de mejora del territorio.
La implementación de estos cuatro ejes requiere de la corresponsabilidad entre los distintos niveles del Estado —Ministerio del Ambiente, Alcaldía, Gobernación— y las comunidades organizadas, bajo una lógica de gestión compartida donde los recursos humanos (facilitadores, especialistas, voluntarios) y materiales (textos, guías técnicas, apoyo audiovisual) se articulen para garantizar la sostenibilidad del proceso transformador.
6. Conclusiones
La investigación permitió establecer conclusiones fundamentales que trascienden el ámbito académico para incidir en la formulación de políticas públicas y estrategias comunitarias de gestión del riesgo. Las conclusiones son las siguientes:
-Las cárcavas de la cuenca alta del río San Rafael representan una amenaza multidimensional crítica que menoscaba la salud, los servicios básicos y la estabilidad habitacional de los residentes, configurando una crisis que trasciende lo geológico para inscribirse en el ámbito humanitario (Campos & Peraza, 2005). Esta constatación exige un abordaje integral que supere las respuestas fragmentadas tradicionales.
-Se evidencia un severo vacío formativo e informativo por parte de los entes gubernamentales y comunitarios, lo que propicia prácticas antrópicas perjudiciales —acumulación de residuos, impermeabilización del suelo— que potencian el avance del riesgo geofísico (Arguello, 2004; Bravo & Pinedas, 1997). La ausencia de programas de educación ambiental y la falta de articulación interinstitucional perpetúan un ciclo de vulnerabilidad que se transmite intergeneracionalmente.
-La inamovilidad de las familias ante el riesgo inminente no responde a negligencia voluntaria, sino a la falta de recursos económicos para adquirir alternativas habitacionales, revelando la pobreza estructural como factor determinante de la vulnerabilidad socioambiental (Ramírez, 2004). Este hallazgo es particularmente relevante porque cuestiona los enfoques que atribuyen la ocupación de áreas de riesgo a decisiones individuales irresponsables, descontextualizadas de las condiciones materiales de existencia.
-La propuesta pedagógica formulada se consolida como un modelo operativo e incluyente que, desde la perspectiva del desarrollo endógeno, dota a la comunidad de capacidades técnicas y organizativas para mitigar la problemática socioambiental de su entorno (Palella & Martins, 2005). Su estructura en cuatro ejes —formación, coordinación pedagógica, concienciación y voluntariado— permite abordar la complejidad del problema desde distintas dimensiones complementarias.
Finalmente, la educación ambiental, enmarcada en el paradigma sociocrítico, constituye un medio estratégico para la transformación de las comunidades vulnerables, siempre que se articule con políticas públicas de reubicación habitacional y obras de estabilización geotécnica (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999).
7. Recomendaciones
En base a los hallazgos y conclusiones de la investigación, se formulan las siguientes recomendaciones para los actores institucionales y comunitarios involucrados en la gestión del riesgo y la educación ambiental en la cuenca alta del río San Rafael:
–En materia de políticas de reubicación habitacional, se recomienda activar de manera perentoria planes gubernamentales escalonados de reubicación digna para los hogares localizados en los rangos Extra Críticos (0-4 metros de distancia al farallón), garantizando alternativas de vivienda en zonas seguras que rompan el ciclo de precariedad y riesgo (Campos & Peraza, 2005). Esta medida debe ir acompañada de programas de acompañamiento social que faciliten la transición y eviten el retorno a áreas de peligro.
–Respecto a las intervenciones geotécnicas y ambientales, se sugiere que, de no ser viable la movilización inmediata de todas las familias, se ejecuten de forma urgente obras de estabilización geotécnica combinadas con técnicas de reforestación en laderas —uso de gramíneas y control de cabeceras— que reduzcan la erosión y el avance retrocedente de los barrancos (Bravo & Pinedas, 1997). Estas intervenciones deben diseñarse con participación comunitaria para asegurar su mantenimiento y sostenibilidad en el tiempo.
–En el plano educativo, se recomienda institucionalizar el Plan de Acción de Educación Ambiental propuesto a través de los Consejos Comunales y las universidades locales de la ciudad, promoviendo el reciclaje, la erradicación de vertederos satélites en las fosas y el monitoreo comunitario del riesgo (Arguello, 2004). La universidad, en su rol de extensión social, puede actuar como facilitadora de procesos de investigación-acción participativa que involucren a las comunidades en todas las fases del diagnóstico, diseño e implementación de las intervenciones, asegurando la sostenibilidad de las acciones transformadoras (Palella & Martins, 2005).
–Finalmente, se recomienda articular las intervenciones sectoriales —vivienda, salud, ambiente, educación— en una política pública integral que aborde la multidimensionalidad de la vulnerabilidad socioambiental en Ciudad Bolívar (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999). Esta política debe contemplar mecanismos de financiamiento sostenible, sistemas de monitoreo y evaluación participativos, y espacios de rendición de cuentas que garanticen la transparencia y efectividad.
Referencias Bibliográficas
–Ameneiro, M., & Álvarez, R. (2004). Estudio geológico sobre el sistema de cárcavas del barrio Santa Eduviges. Ciudad Bolívar: Ediciones del Instituto Geológico.
–Arguello, J. (2004). Erosión hídrica y dinámica de cárcavas en medios urbanos. Caracas: Ediciones Geológicas.
–Bravo, L., & Pinedas, M. (1997). Estudio geotécnico para el control de la erosión de dos cárcavas de Ciudad Bolívar [Trabajo de investigación]. Universidad Experimental de Guayana.
–Campos, J., & Peraza, M. (2005). Características geotécnicas para el control de las cuencas de los ríos Santa Bárbara, San Rafael y Buena Vista. Informe Técnico. Ministerio del Poder Popular para el Ambiente.
–Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. (1999). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, N° 36.860, 30 de diciembre de 1999.
–Palella, S., & Martins, F. (2005). Metodología de la investigación cuantitativa. Caracas: FEDUPEL.
–Ramírez, T. (2004). Cómo hacer un proyecto de investigación. Caracas: Editorial Panapo.




