Perito en lunas

Abstract:

All poets and, by extension, all great literary creators—poets, novelists, essayists, philosophers—have a first work that constitutes their debut and, in most cases, these early works are not as brilliant as their later works will be. But that does not mean they are without merit, not only because they are the first works of literary greats, but also because they contain the first seeds that led them to become what they later were, as is the case with Perito en lunas by Miguel Hernández, a collection of poems that hides much more in its verses than the poet wanted to convey to us at first glance.

Resumen documental:

Todos los poetas y, por extensión todos los grandes creadores literarios —poetas, novelistas, ensayistas, filósofos— tienen una primera obra que se constituye en su debut y que, en buena parte de esos inicios las obras no son tan brillantes como lo serán sus posteriores trabajos. Pero no por ello quedan exentas de tener un gran mérito, ya no sólo por ser la ópera prima de un grande de la literatura, sino porque en ella encierra el primer germen que los llevó a ser lo que posteriormente fueron, como ocurre con Perito en lunas, de Miguel Hernández, poemario que esconde en sus versos mucho más de lo que el poeta a simple vista nos quiso transmitir.

Keywords:

Expert in moons, poetry, Miguel Hernández, debut work, royal octave, poem.

Palabras clave:

Perito en lunas, poesía, Miguel Hernández, ópera prima, octava real, poema.

Introducción

Todos tenemos un inicio, sea cual fuere nuestra actividad profesional y/o creativa. Pero sobre todo en los literatos, ya sean escritores, poetas, ensayistas… u otros artistas dedicados, además de las artes escritas, a las artes plásticas o dramáticas, son más visible estos primeros inicios, ya que los mismos se ponen a la consideración y valoración del público a nivel mundial, y este en ocasiones, es muy crítico y objetivo, dando como resultado que, en no pocas ocasiones un creador no supera su ópera prima y su vida creativa se ve truncada para siempre.

Mas, cuando un creador supera su primera obra debut, la misma se puede degustar en todo su máximo esplendor tras posteriores éxitos, pues de los artistas siempre quedan sus obras y, para bien o para mal estas siempre estarán presentes por siempre. Aunque también es preciso apuntar que algunos artistas, y entre ellos, por supuesto los literatos, por los motivos más diversos, renuncian de sus primeras obras y nunca las incluyen dentro de sus catálogos, extremo este que es bastante inapropiado, pues sus seguidores; estudiosos y, el público en general, nunca podrá hacerse una idea completa y de conjunto de toda la obra que salió del ingenio de un creador en particular.

Todo lo dicho se aplica a cualquier creador sin excepción, es por ello que, incluso los grandes maestros de la poesía como lo fue el oriolano Miguel Hernández (1910-1942), también tuvo su inicio, y el de este insigne poeta fue el poemario Perito en Lunas, el cual se constituyó en su ópera prima, de la cual vamos a esbozar una breves pinceladas en todos sus aspectos.

Sobre el poeta Miguel Hernández

Miguel Hernández nace en Orihuela, España, el 30 de octubre de 1910, en el seno de una familia muy humilde, dedicándose al pastoreo desde su más tierna infancia, que era la actividad laboral familiar. Pero lo que realmente motivaba al joven Miguel Hernández era la poesía.

Los jesuitas le otorgaron una beca para estudiar, pero su padre la rechazó. Mas, Miguel contaba con la valiosa ayuda y la biblioteca que el clérigo y político Luis Almarcha Hernández (1887-1974) puso a su disposición, abriéndole las puertas del mundo literario con grandes literatos como San Juan de la Cruz (1542-1591) o Gabriel Miró (1879-1930), nutriéndose, además, de grandes literatos del Siglo de Oro de las Letras Españolas como Lope de Vega (1562-1635), Garcilaso de la Vega (1491/1503-1536), Luis de Góngora (1561-1627), Calderón de la Barca (1600-1681) y muchos más.

Antes de su primer viaje a Madrid, pues realizó dos, con mejor fortuna el segundo que el primero. Conforma en Orihuela un grupo literario con otros poetas. En esas reuniones conoció a José Ramón Marín Gutiérrez (1913-1935), conocido por su pseudónimo de «Ramón Sijé», con el cual en alguna ocasión se barajó la posibilidad de que hubiera podido tener algo más que una simple amistad, y al cual, tras su fallecimiento le dedicó una elegía que está considerada como la más bella jamás compuesta, y realmente hay que leerla con detenimiento, saboreando y entendiendo cada verso.

En 1916 contrae matrimonio con Josefina Manresa (1916-1987), con la que tuvo sus dos hijos, y de la que se cuenta que era la mayor inspiración de Miguel Hernández. No olvidemos la desgarradora poesía titulada «Canción del esposo soldado», dedicada por entero a su esposa y que en uno de sus serventesios alejandrinos de pie quebrado dice.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,

te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.

Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,

ansiado por el plomo.

En 1933, de vuelta de su primer viaje a Madrid, publica su primer poemario Perito en lunas, objeto de estudio de este trabajo.

En 1936 estalla la Guerra Civil Española, y dada su ideología, se alía con el bando republicano, implicándose totalmente en la guerra.

Su poesía siempre fue fuerte, recia, con cuerpo, de esa que transmite y sabe transmitir; de esa que, al leerla, a poca gente deja indiferente. Pero tras el inicio de la Guerra Civil Española, su poética cambió, creando casi un estilo propio que se ha dado en denominar, «poesía de guerra» o «poesía de urgencia», con un claro contenido partidista orientado al republicanismo.

De esta época son los poemarios Viento del pueblo, subtitulado Poesía en la guerra, 1937, que fue el máximo exponente de esta época; El hombre acecha, 1938; Cancionero y romancero de ausencias, que concluyó en prisión donde moriría el 28 de marzo de 1942, donde se encuentra la más tierna, dramática y sublime nana, que nunca he leído, la cual está dedicada a su hijo «Nanas de la cebolla».

Tras este derroche de buena poesía, es preceptivo comentar que, nunca tomó clases de composición de poesía y, todo su saber eminentemente fue autodidacta.

A Miguel Hernández hay quien lo considera el epígono de la generación del 27, aunque no pocas veces se le ha añadido a la nómina de poetas de la generación del 36.

Hacia Perito en lunas

Como comentaba, todos los grandes de cualquier rama de las letras, que es la rama de las artes que nos interesa en este artículo, llegan al cénit de su gloria, a su obra de máximo éxito, tras haber superado la prueba de su ópera prima y además, haber pasado por un estado intermedio entre su obra debut y el cénit de su carrera, siendo este estado intermedio en el que se consolidan como grandes maestros en su especialidad, y consolidan su obra, su buen hacer y su valor literario en el imaginario popular y académico, si procede, marcando definitivamente el camino que van a seguir en su trayectoria artística y profesional. Ese camino es el que los seguidores de cada literato esperan/esperamos para poder nutrirnos de sus letras y gozar o aprender de las mismas.

De los inicios de los artistas, que es lo que nos interesa para este trabajo, evidentemente, también Miguel Hernández transitó el suyo y, aunque Perito en lunas fue su primer poemario publicado, antes de que se consolidara como una realidad, ya había compuesto más de cien pequeños poemas como romances, romancillos, endechas, redondillas… siendo la mayoría de ellos en arte menor, conservándose estos en el llamado Cuaderno de Miguel Hernández, el cual es un viejo libro de cuentas en el que nuestro poeta escribió de su puño y letras todos los poemas citados, de los cuales quiero compartir esta redondilla titulada: «Piedras milagrosas».

Tiro piedras a un cordero;

y cada piedra que tiro

deja en la brisa un suspiro

y en el azul un lucero.

Podemos comprobar que, a pesar de ser sus primeros contactos con la poesía, ya tenía técnica y sabía utilizar los recursos poéticos con soltura. Con estos primeros poemas fue puliendo su pericia como poeta y, en cierta manera, buscando su estilo propio, que comenzaría a dibujarse en Perito en lunas. Como anécdota, cabe comentar que, paradójicamente, aunque sus primeros contactos con la poesía fueron mayoritariamente en arte menor, su primer poemario lo compuso íntegramente con poemas en arte mayor, concretamente endecasílabos.

De esta manera, tras un proceso evolutivo interior en el que se afianzó personal y emocionalmente como persona y como poeta, decidió plasmar todo lo que llevaba dentro de sí, en su primera obra, el poemario que tituló Perito en lunas, publicado en 1933.

Sobre el título «Perito en lunas»

Sobre el título de la primera obra de Miguel Hernández hay varias hipótesis, ya que el autor nunca explicó el sentido y por qué del mismo.

En este trabajo voy a hacer referencia principalmente a la hipótesis que me parece más plausible, que es la que apunta el poeta y crítico cordobés, (España), Luis de Urrutia (1918-2005), conocido como Leopoldo de Luis, publicada en un artículo suyo titulado «Sobre una estrofa de Perito en lunas», publicado en la desaparecida revista «Poesía española» número 80, en agosto de 1959, en la que afirma que la palabra «luna», en dos de las acepciones ofrecidas por el diccionario de la RAE, hace referencia a cristal:

7. Lámina de cristal, vidrio u otra materia transparente, que se emplea en ventanas, escaparates, parabrisas, etc.

8. Cristal de los anteojos.

Ahora hay que saber que, el término «cristal» según los literatos simbolistas y post simbolistas franceses, tiene la significación de «poema», por lo tanto, podríamos concluir, según Luis de Urrutia, que el título podría reconvertirse en Perito en poemas. Y, como un perito es un experto o entendido en una materia, el título realmente haría referencia a un «experto en poemas». Por lo tanto, lo que quiso decirnos Miguel Hernández con el título de su primer poemario, es que era un gran conocedor de la preceptiva poética, como así resultó ser y podemos comprobar en los poemas de este y todos sus poemarios.

Como apunte necesario, es preceptivo comentar que los poetas simbolistas y post simbolistas utilizaban la palabra «cristal» asimilada a la palabra «poema», porque asimilaban la transparencia del cristal que revela el misterio y la fragilidad con la belleza que contienen los poemas, permitiendo a los poetas que la cruda realidad pueda ser expresada en una bella y en ocasiones sensible visión espiritual.

Mas, volviendo al título, la verdad, y desde un punto de vista totalmente objetivo, y confieso que soy un gran admirador de Miguel Hernández, esto de ser un experto en poemas en este su primer poemario, es un título, quizá, algo presuntuoso, pues en Perito de lunas nos encontramos a un poeta, aún algo imberbe poéticamente hablando, al cual, aunque es verdad que apuntaba maneras de maestro de la poesía, aún le queda un largo camino que recorrer hasta llegar a ser el poeta reconocido mundialmente que es, pues deberían pasar tres años desde la publicación de este primer poemario, para que popularmente se le admitiera como poeta con la publicación de su poemario El rayo que no cesa, que incluía su eterna «Elegía».

Es imprescindible comentar que, el primer título que puso Miguel Hernández a su poemario debut, no fue Perito en Lunas, sino Poliedros, y la historia nos dice que el cambio de nombre fue por exigencias del editor Raimundo de los Reyes (1896-1964), el cual le indicó la conveniencia de titular el poemario como Perito en lunas, expresión que es parte del séptimo verso de la octava real XXXV, cuyo verso íntegro es:

Oh tú, perito en lunas: que yo sepa

La poesía del poemario

En primer lugar, destacaré como curiosidad, que en la primera edición del poemario Perito en lunas publicado por Ediciones Sudeste, encontramos el nombre y los dos apellidos del poeta, que como sabemos es Miguel Hernández Gilabert. Mas, en las ediciones posteriores, como la que realizó la Editorial Losada en 1963 en Buenos Aires, Argentina, el poeta ya prescinde de su segundo apellido, que es la manera habitual en cómo se ha denominado siempre a este genial poeta. Miguel Hernández.

Perito en lunas lo compuso tras su primer viaje a Madrid, realizado entre el 31 de diciembre de 1931 y el 15 de mayo de 1932, donde conoció a Francisco Martínez Corbalán (1889-1933) quien lo introdujo en los ambientes que buscaba el joven Miguel.

Este primer poemario, publicado cuando Miguel Hernández tenía 22 años, estuvo prologado por su amigo del alma Ramón Sijé, el cual comienza en estos términos:

Cuando la poesía es un grito estridente y puntiagudo —de madrugada en flor fría, — cumple el poeta su primer luna reposada: es el poema terruñero, provincial, querencioso de pastorería de sueños.

Y tras realizar varias preguntas retóricas, concluye el breve prólogo con esta frase que describe la poesía de Miguel Hernández en ese momento, entrecomillando, además, la palabra poesía.

Porque la poesía —y «su poesía», con musculatura marina de grumete— es, tan sólo, transmutación, milagro y virtud.

El poemario tuvo una fuerte influencia neo gongorina, estando bastante alejado de la influencia del surrealismo que ya utilizaban otros poetas contemporáneos como José María Hinojosa (1904-1936); Rafael Alberti (1902-1999); o Federico García Lorca (1898-1936), por citar algunos ejemplos.

Con respecto a las composiciones de este poemario, tenemos cuarenta y dos poemas, que en la primera edición no tenían ningún nombre, mas, posteriormente alguien los identificó mediante un número romano y algún nombre.

Todos los poemas están compuestos con la estructura de octava real.

Veintiuno de ellos están compuestos con la estructura de rima que ha llegado hasta nuestros días como la rima «oficial» de la octava real, en la cual los seis primeros versos van alternando su rima con un pareado final, estructura atribuida a Giovanni Boccaccio (1313-1375), cuya estructura de rima es la siguiente:

ABABABCC

Párrafos de la más hiriente punta,

si la menos esbelta, como voces

de emoción, ya se rizan, de la yunta:

verdes sierpes ya trémulas de roces

y rocíos. La mano que las junta,

afila las tajadas, si, las hoces,

con el deseo ya, la luz en torno;

y enarca bríos, era, masas, horno.

Dieciocho de las octavas reales están compuestas con la estructura de rima que creó el poeta Pedro de Oña (1570-1643), siendo la siguiente:

ABBAABCC

Bailada ya la vid, se anilla y moja

sucesiones de círculos con aros:

vientres que ordeña el puño en cubos claros

por un sexo sencillo que se afloja.

Y la inseguridad, por dentro roja,

traducción apagada de los faros

con interpretaciones serpentinas,

equivocando pies, consulta esquinas.

Y tres de las octavas reales, están compuestas en una variación que el mismo Miguel Hernández diseñó para la ocasión, pues quiero entender que no se equivocó en la estructura de la rima al componer el poema. Esta variante tiene la siguiente secuencia de rima:

ABABBACC

Aquella de la cuenca luna monda,

sólo habéis de eclipsarla por completo,

donde vuestra existencia más se ahonda,

desde el lugar preciso y recoleto.

¡Pero bajad los ojos con respeto

cuando la descubráis quieta y redonda!

Pareja, para instar serpientes, luna,

al fin, tal vez la Virgen tiene una.

Esto último, si realmente fue una variación voluntaria y buscada de la octava real propuesta por Miguel Hernández, le da riqueza a su poemario al crear nuevas estructuras rimadas aun siendo con la base de la octava real, pero a la vez rompe las normas de la preceptiva poética, marcando un sendero que pocos o ningún poeta siguió. Aunque bien dicen que un poeta debe atreverse a romper con lo establecido, tampoco es menos cierto que al romper esas reglas debe ser seguido por otros poetas para que, realmente, no quede tan sólo como una trasgresión puntual de las normas.

No quisiera dejar de apuntar que, aunque las poesías de este poemario son verdaderamente buenas, ninguna de ellas ha pasado a la historia como representativa de Miguel Hernández, dejando este honor a poesías como «Nanas de la cebolla»; «Llamo al toro de España»; «La canción del esposo soldado»; «Elegía»; «Aceituneros»; «Niño yuntero»; «Para la libertad»; «Vientos del pueblo me llevan» y muchas otras.

Tres de las octavas reales están dedicadas a personas que Miguel Hernández creó relevantes, Ernesto Giménez Caballero (1899-1988); Raimundo de los Reyes; y Concepción Albornoz (1900-1972). Y dos de las octavas reales son antecedidas por unos versos de otros poetas como Paul Valéry (1871-1945), Luis de Góngora (1561-1627) y Jorge Guillén (1893-1984).

Como apunte anecdótico, apuntar que, la primera edición del poemario, incluía un busto de un jovencísimo Miguel Hernández, obra del pintor Rafael González Sáenz (1903-1962).

Temas de los poemas

Por lo que respecta a los temas, quienes se hayan nutrido de los poemarios más famosos, compuestos en su segunda época, como pueden ser los ya citados El hombre acecha o Cancionero y romancero de ausencias, encontrarán un Miguel Hernández totalmente nuevo y diferente, tratando unos temas, más bucólicos, pastoriles y banales, quizá más cercanos a su realidad cercana, como pueda ser su tiempo de pastoreo, o los primeros contactos con el amor en su más amplio sentido.

También se reconoce una fuerte influencia del barroco, con tintes de las vanguardias del ultraísmo y del conceptismo, a pesar de que fue una persona que, toda su formación reglada apenas contó con unos pocos cursos en el colegio. Pero gracias a su hambre de conocimientos y su amor a la poesía, se cultivó sobremanera leyendo a innumerables clásicos, es por ello que encontramos un amplísimo vocabulario y con más retórica y figuras literarias de las que, en un principio sería previsible encontrar.

De hecho, la palabra «luna» con algunas variaciones en número y otras, aparece veinte veces, y en alguna ocasión dos veces en una misa octava real, siendo la luna el eje principal de toda la obra.

Luis de Góngora (1561-1627) influye sobremanera sobre él y su obra y, de esta influencia encontramos dos claras evidencias en el primer poemario de Miguel Hernández, Perito en lunas. Una de ellas es que el poemario está compuesto íntegramente con poesías en octavas reales, que es la composición que utilizó Luis de Góngora para componer su famosa y archiconocida Fábula de Polifemo y Galatea. Y la segunda evidencia es que en el poema X lo encabeza de la siguiente manera.

Fija en nivel la balanza

con afecto fugitivo

fulgor de mancebo altivo…

Góngora

Hacia ti que, necesaria,

aún eres bella!…

Guillén

Como apunte histórico comentar que, Miguel Hernández no consiguió vender los 300 ejemplares que imprimió de su primer poemario, que financiara Luis Almarcha Hernández con 475 pesetas. Posiblemente debido a que en un principio su poesía no llegara a mover la fibra sensible de los lectores del momento.

A modo de final

Perteneciendo a la Generación del 27 o bien a la Generación del 36, como apuntan algunos estudiosos de Miguel Hernández, lo cierto es que los cinco poemarios que nos legó son cinco joyas que hay que leer y disfrutar, aunque en sus poemarios de guerra las poesías sean extremadamente partidistas sólo válidas para las personas de izquierdas y republicanas y, casi sin ningún valor literario, suplantado por el valor político.

Mas, a pesar de todo ello, supo aprovechar sus breves 31 años para legarnos poesías que por siempre serán parte del acervo poético y cultural de todas las generaciones venideras.

Conclusión

Perito en lunas es un poemario que adolece de la calidad y grandiosidad de las poesías de otros poemarios de este grande entre los grandes y, aunque de este poemario no podamos destacar una poesía por encima de las demás, sí que podemos destacar todo el poemario en conjunto, pues en él encontraremos grandes poesías que nos llenarán el espíritu y nuestra sed de conocer más sobre Miguel Hernández.

Por lo tanto, es un poemario que indudablemente hay que leer para conocer toda la trayectoria poética de este oriolano que, en pocos años, su fértil ingenio e imaginación, nos legó una obra que ya ha trascendido tiempo y la historia y que, a buen seguro, seguirá siendo un referente en la poética oriolana, valenciana, española y mundial.

No dejes de leer Perito en lunas.

Bibliografía

Libros

Perito en lunas. Miguel Hernández. Murcia. Ediciones Sudeste. 1933.

Viento del pueblo. Miguel Hernández. Valencia. Ediciones Socorro rojo. 1937.

Preceptiva poética general de la lengua española. Juan Benito Rodríguez Manzanares. Valencia. Amazon 2023.

Aproximaciones a la obra de Miguel Hernández. Leopoldo de Luis. Madrid. Libertarias-Prodhufi, 1994.

Miguel Hernández Obra completa. Agustín Sanchez-Vidal; José Carlos Rovira; Carmen Alemany. Valencia. Espasa Calpe. 1992.

Webs

RAE. Real Academia Española. https://dle.rae.es

Wikipedia. Enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org

Moon Magazine. Revista lúdico cultural de los lunáticos. https://www.moonmagazine.info

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. https://www.cervantesvirtual.com

Otros

Sobre una estrofa de Perito en lunas. Leopoldo de Luis. Artículo aparecido en la revista «Poesía española», número 80. Madrid. Ministerio de Cultura. 1959

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Juan Benito Rodríguez Manzanares
Juan Benito Rodríguez Manzanares
Escritor. Creador de la rima Jotabé.

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